La aparición de las redes sociales ha sido y está siendo uno de los grandes fenómenos del siglo XXI. Según un estudio publicado por AMIC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) un 60,03% de la población afirma que las redes sociales no son una moda pasajera, y que optan por conectarse diariamente. Un 90% de los internautas que diariamente se conectan a una red social, se decantan por Facebook, en segunda posición estaría Tuenti con un 36,2% y en una tercera posición aunque ganando terreno, se encontraría Twitter.
No soy una persona de estadísticas. Creo que no somos números ni porcentajes por lo que me parece más realista analizar la situación desde mi punto de vista y desde mi experiencia.
Facebook, Twitter, Tuenti, Linkedin, Flikr, Quora y suma y sigue. Todas ellas, son espacios donde poder comunicarnos, donde poder expresar nuestras opiniones, donde podemos darnos a conocer y donde, porqué no, buscar trabajo.
Pero todo no es precioso y maravilloso. Es evidente que estar en las redes sociales acarrea una serie de problemas. Uno de los más graves puede ser la pérdida de privacidad. Puede que no seamos del todo conscientes de las consecuencias que puede llegar a tener el simple hecho de subir una foto o de publicar una determinada información, como por ejemplo, donde me encuentro o que sitios frecuento habitualmente.
Otro problema, que muchos sociólogos hacen hincapié, aunque personalmente, no lo veo tan dramático, es la depreciación de la palabra "amigo". Creo que todos somos conscientes del valor que puede tener un amigo de Facebook y del valor que tiene un verdadero amigo.
Pero son los jóvenes, el grupo social más vulnerable. El caso de Marta del Catillo puede ser uno de ellos. "Marta, antes te he dicho que te iba a matar por la camiseta pero es que ahora te mato de verdad, hija de tu madre, que sepas que te la voy a devolver" Este es el mensaje que Miguel Carcaño envió a esta chica cinco meses antes de su desaparición.
Entiendo que es un caso extremo, pero día a día salen a la luz más casos de acoso en la red. ¿Dónde está el problema? Personas con trastornos psicológicos ha habido siempre, pero el debate que ahora se plantea es ¿se lo estamos poniendo más fácil?
La sociedad cambia. Hace 25 años sería impensable una clase de educación vial en los colegios. Pero ante el incremento de los accidentes de tráfico y de los atropellos a menores, hoy en día es una realidad. ¿Las autoridades educativas pertinentes tendrían que plantearse incluir en los planes de estudio "educar en la social media"?
Las redes sociales son un instrumento de comunicación. Las instituciones y más importante, los padres, son los que deben educar a los más jóvenes en el buen uso de estos medios: ¡¡educación preventiva!! Enseñémosles a saber utilizar esas aplicaciones con coherencia y evitaremos males mayores.
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