Una peculiaridad tanto del cine como de la televisión
es que ambos medios de comunicació son máquinas de crear modas y dos grandes fuentes de ingresos para los
productos y servicios agraciados.
A pesar de que el product
placement en España está regulado por la Ley 7/2010 de 31, el uso de esta técnica resulta algo ambigua y poco
concreta.
En lo que se refiere al
Séptimo Arte, una escena de la reciente película Los Vengadores en la que los protagonistas se sientan en una
mesa a comer unos kebabs, ha hecho que
aumenten las ventas de esta comida turca en Estados Unidos. Los paseos de Hugh Grant de la mano de Julia Robers por Nothin Hill hicieron que los alquileres en esta zona residencial de
Londres se duplicaran. Otro caso muy curioso es el de la película Top Gun
protagonizada por Tom Cruise. Sus gafas de aviador causaron tal sensación que
las ventas de estas aumentaron un 40%. La
película de dibujos animados Nemo hizo que los peces payaso se agotaran en las
tiendas. Y como estos, existen cientos de ejemplos más.
En España ha habido casos muy sonados como el de
Médico de Familia, en la que los protagonistas, durante el desayuno, no podían
apoyar los brazos en la mesa por la cantidad de productos que se
mostraban. En los últimos tiempos, El
Internado se lleva la palma y aquí os dejo un vídeo que @Colmillo me pasó hace
unos días por twitter mientras hablábamos de este tema.

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